Blog
¿Cuándo la ansiedad te ayuda y cuándo empieza a atraparte?
Cuando sentimos ansiedad, muchas veces queremos dejar de preocuparnos, sentir que nuestro cuerpo vuelve a la calma o conseguir que esa sensación desaparezca. Sin embargo, la ansiedad no aparece para hacerte sufrir ni para incomodarte.
Al igual que las demás emociones, como vimos en ¿Y si tu emoción intenta ayudarte?, la ansiedad también cumple una función. La función de la ansiedad está relacionada con anticipar y prepararnos para lo que podría ocurrir. El problema aparece cuando es muy intensa, frecuente y interrumpe nuestro funcionamiento y nos genera dificultades en nuestras relaciones con los demás.
Entonces, ¿cuándo puede ayudarnos y cuándo empieza a convertirse en un problema?
La ansiedad está relacionada con la anticipación de posibles situaciones futuras. Por ejemplo, si mañana tienes una reunión importante, pueden aparecer preguntas como:
- “¿Estoy suficientemente preparado?”
- “¿Qué necesito hacer antes de mañana?”
Esa anticipación puede ser útil, porque puede llevarte a revisar lo necesario, organizarte, anticipar alguna dificultad y pensar posibles soluciones.
Cuando la ansiedad te lleva a hacer lo que está a tu alcance y después continuar, está cumpliendo su función, te ayuda a anticipar, a prepararte y actuar.
Y ¿Cuándo empieza a atraparnos?
Veamos la misma situación, tienes la reunión, ya la preparaste, tienes lo que necesitas pero aparece otra duda:
- “¿Y si olvidé algo importante?”
Vuelves a revisar y entonces aparece otra duda:
- “¿Y si me preguntan algo que no sé responder?”
Buscas más información, y luego otra posibilidad.
- “¿Y si no me preparé lo suficiente?”
Y luego surge otra duda…
El problema ya no está solamente en anticipar el futuro, sino en intentar prever todas las posibles situaciones que pueden ocurrir intentando así tener “certeza” sobre lo que va a ocurrir.
Cuando la ansiedad nos lleva a darle vueltas una y otra vez a lo que podría ocurrir, podemos quedar atrapados en un ciclo de sobrepensamiento. Si quieres comprender mejor por qué ocurre, puedes leer también Por qué la mente no para de pensar cuando sentimos ansiedad.
Entonces, existe una diferencia importante entre prepararnos para una situación e intentar anticipar todas las posibilidades.
La ansiedad también puede llevarnos a evitar aquello que nos genera incomodidad: postergar una conversación, dejar de hacer algo o esperar sentirnos completamente seguros antes de actuar. Evitar puede producir alivio momentáneo. Sin embargo, cuando se convierte en nuestra manera habitual de responder, también puede contribuir a mantener la ansiedad.
¿Qué podemos hacer cuando la ansiedad empieza a ocupar demasiado espacio?
- Si nuestro cuerpo está muy activado, una respiración lenta y suave, movimientos tranquilos o dirigir la atención hacia nuestros sentidos pueden ayudarnos a recuperar un nivel de activación que nos permita responder mejor.
- Si nuestra mente permanece atrapada en lo que podría ocurrir, podemos preguntarnos qué sabemos realmente, qué estamos suponiendo y si necesitamos seguir pensando en ese momento. También podemos volver nuestra atención hacia aquello que está ocurriendo en el presente.
- Y si la ansiedad nos está llevando a evitaro postergar aquello que sabemos que es importante, podemos empezar con pequeños pasos hacia aquello que necesitamos o queremos hacer, incluso aunque todavía exista cierta incomodidad.
No existe una única estrategia adecuada para todas las situaciones. Regular tu emoción también implica aprender a reconocer qué necesitas en ese momento.
Para ayudarte a revisar cómo estás respondiendo a la ansiedad en una situación concreta, puedes realizar el ejercicio ¿Mi ansiedad me está ayudando a prepararme o empieza a atraparme?. Para acceder al ejercicio puedes descargarlo en el siguiente link:

Recuerda que el objetivo no es vivir sin ansiedad. Podemos sentir ansiedad y, aun así, elegir cómo queremos responder.
Referencias y lecturas recomendadas
- De los Santos, D. A. (2022). Regulación emocional y terapias psicológicas empíricamente apoyadas: confluencias, complementariedades y divergencias. Análisis y Modificación de Conducta, 48(177), 35–72. https://doi.org/10.33776/amc.v48i177.5467
- Garay, C. J., Donati, S., Ortega, I., Freiría, S., Rosales, G., & Koutsovitis, F. (2019). Modelos cognitivo-conductuales del Trastorno de Ansiedad Generalizada. Revista de Psicología, 15(29), 7–21. https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/9564
- Pérez Burgos, M., & Graña Gómez, J. L. (2019). Trastorno de ansiedad generalizada según el modelo de intolerancia a la incertidumbre de Dugas: caso clínico. Psicopatología Clínica, Legal y Forense, 19(1), 99–126. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7983822



