Ansiedad, Ataque de pánico, Crisis, Psicología, Salud mental

¿Cómo sostenernos cuando atravesamos una crisis en nuestras vidas?

crisis

Sostenernos emocionalmente no significa dejar de sentir miedo, tristeza o rabia, tampoco significa que vamos mantener nuestras emociones “bajo control”, obligandonos a “ser fuertes” o “aparentar que todo está bien”.

Sostenernos emocionalmente significa algo muy humano: acompañarnos con amabilidad mientras aprendemos a adaptarnos una realidad que cambió.

No ocurre de un día a otro pero podemos empezar con pequeños pasos.

  1. Valida lo que sientes. La validación significa reconocer que la emoción que sientes tiene sentido dentro de la situación que estás viviendo. Las emociones son respuestas automáticas que tiene nuestro cuerpo y mente para adaptarnos a lo que estamos viviendo, por lo que no tiene sentido intentar convencernos que «no debería estar molesta” o “debería estar mejor». Si estás viviendo una crisis, es natural que aparezcan emociones intensas e incluso se sienta una mezcla de emociones que aparezca en forma casi simultánea. Reconocer que te sientes triste, molesto, ansioso, preocupado es el primer paso para poder gestionarlas.
  2. Regula tu cuerpo. Regular no significa eliminar lo que sientes. Quiere decir bajar poco a poco el nivel de hiperactivación que siente tu cuerpo y tu mente por la crisis que estás viviendo. Regular no es “controlar” lo que sientes como un botón de reinicio, significa acompañar a tu cuerpo a salir poco a poco del estado de alerta con ejercicios que permitan enviarle señales de seguridad al cerebro para que te permita descansar y desactivar la alta carga mental que tienes. Respirar de forma lenta, caminar, descansar, moverte con suavidad o hacer una pausa durante el día puede ayudar a disminuir la activación del sistema de alarma.
  3. Dosifica la exposición. Mantenerte informado puede ser útil, pero permanecer expuesto continuamente a noticias, imágenes o conversaciones sobre la crisis puede mantener tu cerebro en un estado constante de alerta, lo que puede llevarte a desgastarte física y emocionalmente por la sobrecarga del dolor que viven otras personas. Dosificar implica saber cuándo desconectarte. Este acto no te hace indolente, no dejas de ayudar a otros por desconectarte un rato, por el contrario puedes brindarle a otros serenidad, y mayor disponibilidad de ayudar porque has podido descansar, lo que se va a traducir en mayor claridad mental y emocional para poder sostener a otros.
  4. Conecta con otras personas. Los seres humanos somos seres sociales, de hecho el apoyo social es considerado un factor que protege tu salud mental. Cuando estamos afrontando una crisis la tristeza frente a las pérdidas vividas puede llevarnos a sentirnos solos y aislarnos. Sin embargo, es importante saber que estar con otros que puedan contenerte emocionalmente te ayuda a regular lo que sientes . Compartir lo que estás viviendo con alguien de confianza, aceptar ayuda o simplemente sentirte acompañado puede convertirse en uno de los recursos de protección más importantes para tu salud mental.
  5. Permítete seguir viviendo. Continuar con tus rutinas haciendo incluso pequeñas actividades cotidianas no significa olvidar lo ocurrido ni minimizar el dolor propio o del otro. Volver poco a poco a la rutina significa recordarle a tu cerebro que, incluso en medio de la dificultad, todavía existen espacios para el cuidado, el descanso y la esperanza. La rutina te devuelve la estructura y te ayuda a sostenerte en medio de la incertidumbre que ha generado la crisis que estés viviendo.
  6. Pedir ayuda. Aunque las estrategias de autocuidado que hemos revisado pueden ser de gran utilidad, hay momentos en los que necesitamos buscar ayuda profesional. Especialmente es importante buscar ayuda si:
  • Sientes que, con el paso de los días o las semanas, el malestar no disminuye y, por el contrario, se intensifica.
  • El miedo o la ansiedad te llevan a evitar cada vez más situaciones de tu vida cotidiana.
  • La ansiedad, la tristeza o la desesperanza son tan intensas que te resulta difícil realizar actividades básicas como dormir, comer, trabajar o cuidar de ti mismo.
  • Has dejado de disfrutar por completo de las actividades que antes eran importantes para ti y sientes que ya no encuentras sentido en nada.
  • Te aíslas de las personas que podrían acompañarte o sientes que no puedes hablar con nadie sobre lo que estás viviendo.
  • Sientes que has perdido la esperanza o aparecen pensamientos de que la vida ya no vale la pena. En ese caso, es necesario que busques ayuda profesional lo antes posible.

Las crisis cambian nuestra vida y también pueden cambian la forma en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo.

No podemos decidir qué emociones aparecerán, pero sí podemos comprender lo que sentimos, escuchar lo que intentan decirnos y acompañarnos con mayor amabilidad mientras nos adaptamos a una realidad diferente.

Sostenernos emocionalmente no significa dejar de sentir, significa desarrollar la capacidad de seguir viviendo, incluso cuando la vida cambió.

Y tú…Cuando miras la crisis que estás atravesando ¿qué necesitas para sostenerte emocionalmente? ¿cómo te estás acompañando en este proceso?

Para ayudarte a manejar lo que sientes durante una crisis, he diseñado una guía con estrategias prácticas que pueden orientarte sobre qué hacer en estos momentos. Puedes acceder a la guía en el siguiente enlace:

Guía para manejar tus emociones durante una crisis
Guía para manejar tus emociones durante una crisis

Descarga aquí la Guía para manejar tus emociones durante una crisis

author-avatar

Acerca de Nancy Marchan

Licenciada en Psicología egresada de la Universidad Catótica Andrés Bello, con experiencia laboral en el área de Seguridad Industrial y Salud en el Trabajo y formación en el área de Psicología Ocupacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *